El Nombre Propio

Queremos compartir con ustedes esta etapa de nuevos aprendizajes para que puedan acompañarnos desde casa naturalmente y apoyar a sus hijos/as, tratando de incentivar desde su autoestima que “ellos pueden”, ”como les salga”, los primeros trazos de la escritura de su nombre.

Para abordar la enseñanza de la escritura de su nombre, es necesario entender cómo escriben los niños al inicio de la alfabetización.

  • Para que los niños aprendan a leer leyendo y a escribir escribiendo, es fundamental crear un ambiente alfabetizador en las aulas.
  • El nombre propio ocupa un lugar fundamental. Lejos de constituirse en un ejercicio rutinario de identificación y copia sin sentido, reconocer el nombre y reproducirlo de manera convencional son situaciones didácticas que brindan valiosas oportunidades a los niños para ampliar el conocimiento sobre el sistema de escritura.
  • El nombre propio es lo primero que los niños aprenden a reconocer y escribir. Es la palabra por excelencia. Desde el punto de vista personal, el nombre propio nos identifica y forma parte de nuestra identidad. Aprender a reconocerlo y a escribirlo es acceder a un saber muy especial, no sólo por tratarse de la primera forma gráfica cargada de significación, sino también porque conocer su escritura posibilita a los niños plantearse y resolver problemas en el mundo de las letras.
  • El nombre propio “ (…) es una valiosa fuente de información para el niño: indica que no cualquier conjunto de letras sirve para cualquier nombre; le indica que el orden de las letras no es aleatorio; le ayuda a comprender que el comienzo del nombre escrito tiene algo que ver con el comienzo del nombre cuando lo dice; le ayuda a comprender el valor sonoro convencional de las letras. No puede pues minimizarse la importancia de esta adquisición” (Ferreiro E. y Gómez Palacio M,1982).
  • Los niños tienen oportunidades de leer y escribir con distintos propósitos: firman sus trabajos, identifican pertenencias, registran los nombres de los responsables de una actividad acordada por el grupo, escriben el nombre para agendar datos personales –teléfono, dirección, fechas de cumpleaños–, seleccionan libros que desean incluir en la biblioteca, fichan y registran los materiales bibliográficos para organizar su préstamo y circulación, consignan los datos más relevantes de las obras para brindar información a los lectores, recomiendan textos leídos, leen y toman notas, sistematizan el material de acuerdo a temas que abordan, comunican por escrito sobre lo aprendido en álbumes, libros, fascículos de enciclopedias, carteleras…. Estas situaciones pueden desarrollarse en forma individual, en pequeños grupos o de manera colectiva cuando el docente -o algún niño- produce el escrito frente a todos.
  • El nombre representa para el niño una escritura muy significativa ya que contiene un valor afectivo muy importante: le pertenece y lo acompañará toda su vida. Al principio lo copiará, lo reproducirá de memoria, pero esa copia será válida porque primero sólo dibujará las letras de su nombre, pero luego lo reconocerá como propio, lo encontrará escrito en sus pertenencias.
  • La guía y el acompañamiento por parte del maestro, es fundamental para ayudarlos a avanzar, encontrando el momento y la manera adecuada para provocar «conflictos» de conocimiento que los lleven a buscar nuevas respuestas por sí mismos.
  • Esta secuencia pretende iniciar al niño/a en el mundo de la lectoescritura, a la par de alimentar el sentimiento de pertenencia a un nuevo contexto social mediante su participación activa en el mismo (fomentando y estimulando la identidad personal de cada uno)

Cada alumno/a intentará buscar sus propias capacidades para ir apropiándose de los nuevos aprendizajes, son únicos los procesos, y juntos, docentes – familias, cada uno desde sus roles, acompañaremos para que se sientan seguros, de que si se equivocan, no importa, ya que el error es parte del crecimiento.
Si desean saber más de este proceso de enseñanza y aprendizaje les dejamos este link.